El precedente de la ketamina, un anestésico de aplicación veterinaria Imprimir Correo electrónico
La Verdad, 16.11.09. La BZP no es el único fármaco de aplicación veterinaria que, una vez adulterado, es utilizado como droga lúdica en los ambientes de ocio nocturno. Antes de que se diese a conocer la benzilpiperacina, ya se había extendido el uso de la ketamina, un anestésico que, aunque también se puede emplear con humanos, tiene su principal aplicación en los animales, en especial, en las intervenciones quirúrgicas de los caballos.

Entre sus efectos secundarios aparecen ensoñaciones, ilusiones y alucinaciones. De ahí que captase la atención de los traficantes de drogas. La inhalación es la forma más común de tomar la ketamina, aunque también es posible incorporarla al organismo por vía oral o intramuscular.

Cuando se ingiere, se produce una total descoordinación entre la mente y el cuerpo. Se pueden experimentar doble visión y dificultades de habla y movimiento. Los efectos, aunque dependen de la manera de consumirla, se hacen palpables de manera rápida, no más de veinte minutos, menos si se inhala.
 
RocketTheme Joomla Templates