La UE da el primer paso en firme hacia el cambio en el método de control de toxinas Imprimir Correo electrónico
La Voz de Galicia, 18/11/2009. La gran mayoría de los bateeiros y mariscadores gallegos no han oído hablar nunca de la sección de seguridad biológica de la cadena alimentaria del Comité Permanente de la Cadena Alimentaria y de Sanidad Animal. Pero en ese órgano de nombre farragoso se tomó ayer una decisión que puede repercutir, y mucho, en el futuro de mejilloneros y cofradías gallegas: ayer, ese comité técnico aprobó modificar el método de control de toxinas, a fin de aparcar el bioensayo y dar luz verde a un método químico que, por lo pronto, aún no está validado. Ese cambio podría poner en jaque la producción de bivalvos en Galicia.

Solo los representantes españoles votaron, tal y como se esperaba, en contra de esa modificación. Los representantes de Irlanda se abstuvieron, y todos los demás países dieron un «sí» por respuesta al cambio propuesto. El sector mejillonero y marisquero gallego, por tanto, perdió por goleada una votación que Javier Blanco -presidente de la asociación de bateeiros Virxe do Rosario de Vilaxoán- calificaba de «crucial para nuestro futuro».

«Las cosas se están poniendo cada día peor para nosotros», señala ayer Blanco, quien a las siete de la tarde iba a informar a sus socios del resultado de la votación realizada en Bruselas. Esa votación es solo un paso en el proceso de tramitación del cambio: la propuesta deberá ser sometida a una nueva votación, en este caso política, que podría tener lugar en el plazo de unos meses. Sin embargo, «es muy, muy raro, que los países cambien el sentido de su voto», señalaba ayer el presidente de Virxe do Rosario.

Presión

La única fórmula para conseguir que el resto de países europeos reconsideren su postura pasa por orquestar una campaña de movilización que llegue a todos aquellos países en los que la producción de moluscos tiene cierta relevancia. Muchos de esos productores europeos desconocen lo que se les viene encima. Por eso, y por el peso específico que Galicia tiene en la producción de moluscos, el sector local ha decidido asumir el liderazgo que le corresponde y poner en marcha una campaña de presión para lograr sus objetivos: parar aquellos cambios que afectan a los controles de detección de toxinas.

Y es que, aunque ayer solo se votó en Bruselas un cambio en el método de análisis, el sector está convencido de que tras este llegará una rebaja en los índices de toxicidad autorizados para la comercialización de productos del mar. Una tesis que no solo sostienen los bateeiros, si no que parece ser compartida, según aseguraba ayer Javier Blanco, tanto por la Xunta como por los responsables de esta cuestión en el Gobierno central.

Si ese cambio en los índices de toxicidad se confirma, estos variarían a la baja y algunos polígonos de bateas pasarían a estar cerrados por marea roja el doble del tiempo que ahora permanecen sin actividad. Eso significaría que el cultivo de mejillón dejaría de ser una actividad rentable, y supondría la muerte del sector bateeiro.

Competencia

Según el sector gallego, y según la Xunta y el Gobierno central, los cambios que impulsa la UE serían muy severos con los productores europeos. Pero sería una severidad completamente gratuita, ya que las modificaciones no iban a incrementar, en absoluto, la seguridad de los consumidores, plenamente garantizada en la actualidad por unos sistemas que han demostrado su eficacia durante medio siglo.

Mientras los productos europeos serían lastrados por unos requisitos sumamente exigentes, en la Unión Europea podrían seguir entrando productos procedentes de terceros países -como Chile o Perú- a los que no se exigen los mismos requisitos sanitarios.
 
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