ABC, 19-11-09. Las nuevas excavaciones que la Red de Espacios Culturales de la Junta de Andalucía (Reca) y el Ayuntamiento de Castilleja de Guzmán realizan en el dolmen de Montelirio acaban de sacar a la luz un conjunto de 17 figuras zoomorfas y de marfil,
dos altares circulares, un peine y113 puntas de flecha, cuya antigüedad se estima entre el 2800 y el 2900 a.C. El equipo de arqueólogos formado por Alvaro Fernández Flores, Vicente Aycart Luengo y José Luis Escacena Carrasco comenzó el pasado 13 de julio esta nueva campaña tras la realizada hace dos años que rescató del conjunto funerario situado en esa finca de Castilleja de Guzmán los restos de 16 cuerpos y 4.000 cuentas de collar con piezas de ámbar. José Luis Escacena, profesor titular de Prehistoria de la Universidad de Sevilla y coordinador del equipo de investigadores-asesores científicos, afirmó ayer a ABC que «estas figuras constituyen un hallazgo singular y de capital importancia por el hecho de haberse preservado sus contextos casi intactos» y que «la combinación de figuras de cerdos y bellotas nos habla de la existencia, hace ya cuatro o cinco mil años, de dehesas que serían explotadas para la cría de esos animales». Según este arqueólogo, «se trata de un cerdo estilizado, tal vez precedente de la actual raza ibérica, o bien ejemplares que estaban evolutivamente cerca del jabalí, con el que de hecho podían cruzarse y tener crías a su vez fértiles». Sin valor religioso Que se sepa, en esa época los cerdos no tenían valor religioso, aunque sí representaban un importante papel económico. Se trata, según Escacena, «de una de las imágenes de cerdos domésticos más antiguas de Occidente y por la cantidad de restos óseos que aparecen de dichos animales, podemos reafirmarnos en que no había ningún tabú alimenticio en torno a su consumo». El hipogeo funerario de Montelirio puede fecharse en la primera mitad del tercer milenio a.C, en torno al 2700 y aparte de las figurillas de marfil, que pudieron pertenecer a un collar, los ajuares funerarios de Montelirio constan de un conjunto de espectaculares puntas de flecha de diversa composición, forma y tecnología. Éstas se despositaron sobre y alrededor de pequeños altares cilíndricos de barro pintados de rojo, en la zona del corredor de acceso a la cámara mayor del monumento. Según Escacena, «por el sitio en que se ubican dentro de la tumba, posiblemente se trata de armamento disuasorio para evitar, al menos de forma mágica, la entrada de profanadores del recinto funerario principal». Para Alvaro Fernández Flores, director de los trabajos de excavación que se desarrollan en el dolmen, esta campaña ha deparado ya una serie de «impresionantes» descubrimientos cuando los trabajos aún no han alcanzado el 75 por ciento de su grado de ejecución. Según dijo a Ep, se trata de «la mayor colección de figuras zoomorfas de la península, que amplía con estas figuras mucho más el espectro de hallazgos anteriores» de este monumento funerario y de la cultura calcolítica en la cornisa del Aljarafe. Las figuras con forma de bellota, según Fernández Flores, podrían cuestionar la tesis de que las tribus que poblaban la cornisa del Aljarafe no sólo viviesen del cultivo del trigo, sino «de otro tipo de riquezas, como las cabezas de ganado». |