EFE, 09/11/2009 . Cuatro científicos españoles advierten en un artículo publicado en la revista ´Science´ de efectos indeseables que la normativa europea sobre retirada de cadáveres de ganadería extensiva y utilización de grandes muladares está causando en las aves carroñeras. El artículo está firmado por los investigadores de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), de Sevilla, José Antonio Donázar y Martina Carrete; por Antoni Margalida, del grupo de estudio y conservación de buitres de El Pont de Suert (Lleida) y por José Antonio Sánchez-Zapata, de la Universidad Miguel Hernández, de Alicante. Martina Carrete ha explicado a la Agencia Efe que este estudio quiere advertir de los efectos indeseados detectados en aves carroñeras como buitres, alimoches o milanos, que tradicionalmente se alimentaban de carroñas de la ganadería extensiva y que ahora encuentran sus únicas o más importantes fuentes de alimentación en los grandes muladares. Estas aves se alimentaban de carroñas de ungulados silvestres pero el paulatino descenso de estos animales les obligó a sustituirlas por las del ganado extensivo. La aparición en 2001 de la denominada enfermedad de las vacas locas, y la consiguiente normativa de la UE que obliga a los ganaderos a retirar las reses muertas del campo motivó que las autoridades ambientales creasen muladares donde se concentran toneladas de cadáveres y restos para alimentar a las aves carroñeras que se habían quedado sin su alimento tradicional. En opinión de Carrete, estos muladares han evitado la extinción en España y en Europa de carroñeras muy amenazadas, como el quebrantahuesos, pero también han favorecido cambios en otras, como el buitre leonado, de gran tamaño y cuyo comportamiento estaría perjudicando el acceso a los muladares de otras aves más pequeñas y más amenazadas, como el alimoche o el milano real. "La naturaleza es dinámica y aunque los muladares han podido ser muy provechosos para varias especies en determinadas circunstancias, también sabemos que pueden causar cambios en el comportamiento de algunas carroñeras con repercusiones negativas en las dinámicas de sus poblacionales", ha añadido. Estos investigadores han relacionado, por ejemplo, la concentración "desproporcionada" de individuos no reproductores en los muladares creados para el quebrantahuesos en el Pirineo español con las reducciones en la calidad y en la productividad (número de pollos por año) observadas en los territorios cercanos de esta especie. Esta aglomeración de ejemplares no reproductores también influiría en una menor dispersión del quebrantahuesos hacia otras zonas, lo que satura la población en el Pirineo con cambios en la forma de emparejamiento, con la formación de tríos. "Queremos llamar la atención de las autoridades sobre las consecuencias negativas de intentar sustituir un recurso distribuido de una manera impredecible en el espacio y en el tiempo, como son las carroñas de ganadería extensiva, por otro completamente predecible y concentrado en pocos lugares,
como los muladares, pues parece estar teniendo efectos negativos en las carroñeras que dependen de estos recursos", ha añadido. La aglomeración de carroñeras en los muladares "está generando muchos efectos negativos" por lo que estos investigadores abogan por reducirlos de manera gradual y por que las carroñeras vuelvan a alimentarse de una forma más natural de cadáveres de la ganadería extensiva que se abandonan en el campo. El Parlamento europeo ha aprobado recientemente una propuesta española para permitir que algunos cadáveres de animales puedan dejarse en las montañas y disminuir así la dependencia de las aves carroñeras de los muladares. ------ Los cadáveres de ganado, esenciales para la supervivencia de los buitres Agrodigital, 10/11/2009. España alberga el 90% de la población europea de buitre leonado, alimoche y buitre negro y el 63% de la de quebrantahuesos. En general, estos carroñeros son todavía comunes en la Europa mediterránea debido en gran parte a la abundancia de cadáveres de ganado, de los que depende su alimentación. Nota del CSIC. Sin embargo, en 2001 el brote de encefalopatía espongiforme bovina (o enfermedad de las vacas locas) provocó que la Unión Europea prohibiera dejar estos cadáveres en el campo y obligara a destruirlos o reutilizarlos en instalaciones autorizadas. La medida tuvo un gran impacto en la población de buitres, deteniendo su crecimiento y causando un déficit de alimentación y una mayor mortandad entre los ejemplares más jóvenes. En consecuencia, la propia Unión autorizó la creación de comederos en puntos concretos, medida que tampoco ha resultado eficaz y que provocó desajustes en los ecosistemas, entre ellos la modificación de los hábitats naturales de estas especies al saturar de comida unas zonas en detrimento de otras. Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Grupo de Estudio y Protección del Quebrantahuesos y la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante) publican esta semana una carta en la revista Science en la que afirman que “parece claro que dejar los cadáveres de animales in situ – tomando las pertinentes precauciones sanitarias- es el método más ecológico, barato y eficiente para garantizar la conservación de los carroñeros”. Ya el Parlamento Europeo obligó a la Comisión a contemplar excepciones a la norma que permitieran la supervivencia de estas especies. Los científicos concluyen que “la filosofía de la nueva legislación [que se espera que entre en vigor en 2010 o 2011] debería permitir una mayor flexibilidad a los estados miembros en el suministro de carroña para estas aves”. |