Quelonios son recibidos, diagnosticados y tratados por expertos. La mayoría logra salir ‘de alta’ sanas y salvas, pero otras mueren por lesiones. Decenas de tortugas enfermas, golpeadas o desnutridas son atendidas cada semana por dos especialistas Fuente: Nacion/Costa Rica Nacion/Costa Rica, 2010/02/15. No son tortugas cualquiera, sino las llamadas tortugas continentales porque viven en el continente, es decir, en jardines o bosques o en riachuelos o lagos de agua dulce.
Existen cientos de ellas en el país de al menos siete especies conocidas como las lagarto ( Chelydra serpentina ), las tortugas negras ( Rhinoclemmys funerea ) y las candado ( Kinosternon scorpioides ). Aunque ninguna de estas se considera en peligro de extinción, son animales que reciben muy poca atención y menos cuido. “Para empezar, las tortugas no deberían ser mascotas, pero en casi todas las casas del país hubo o hay alguna de ellas, ¿verdad? Son animales muy lindos, pero la gente sabe todavía poco de cómo cuidarlas bien y eso les causa daño”, dijo la bióloga Vilma Castillo, quien tiene más de 30 años de trabajar con tortugas. Castillo, presidenta del proyecto llamado Tortufauna, asegura que en Costa Rica el desconocimiento es tal que incluso, cuando las personas ven tortugas enfermas o golpeadas simplemente las echan a un río o las dejan morir porque piensan que es “más caro pagar un veterinario que comprarse otra tortuguita”. “La idea de la clínica Tortufauna es ir cambiando poco poco esa actitud en el país mediante la educación. Es evidente que en el país no había un sitio así para el cuido y por eso vamos erigiéndolo con esfuerzo”, añadió la bióloga. Por su parte, Esteban Rojas, guía naturista especializado en Francia, asegura que Tortufauna es un hospital que pretende ayudar a estos reptiles, atendiendo sus padecimientos a tiempo para salvarles la vida, pero, sobre todo, enseñando también a las comunidades a respetar a estas especies y cuidarlas mejor cuando las tienen como mascotas en casa. Exámenes de sangre y de excrementos, cambios de dieta, baños de sol o de agua especiales y hasta masajitos: todo esto forma parte de la oferta para estos animales. Internado. Como todo paciente enfermo en un hospital tradicional, las tortugas terrestres o de agua dulce llegan a Tortufauna con malestares diversos. Unas, las que no vivían en cautiverio, pueden resultar dañadas por mordeduras de un perro o algún otro depredador en su hábitat natural. Otras pueden resultar atropelladas por bicicletas, motos o carros cuando intentan cruzar una calle en busca de alimentos. Por otra parte, está también el caso de tortugas terrestres que son mascotas que viven en el patio de las casas o en peceras, con muy poco acceso a sol. Entre estos reptiles “domesticados” los principales problemas de salud surgen como reacción a una dieta incorrecta o un exceso de alimento. En el primer caso, las personas les dan de comer casi cualquier cosa y a cualquier hora, cuando lo recomendable es que coman una o dos veces al día, y que una de estas veces consuman proteína animal (pescado o pollo). Condiciones ambientales inadecuadas también pueden matarlas. Por ejemplo, si son tortugas terrestres no pueden estar siempre en una pecera y sin acceso a luz, pues estos animales urgen de la energía del sol para absorber la vitamina que les permite dar fortaleza a su caparazón y así, proteger sus órganos internos. “En ausencia de sol, el caparazón se puede fracturar”, explicó Rojas. Una vez que las tortugas llegan a Tortufauna se les hace un diagnóstico de salud y un expediente en que se describe su especie, tamaño, peso y un estimado de la edad. “Las tortugas pueden vivir más de 100 años. Por eso se debe pensar muy bien si se quieren como mascotas”, advirtió Castillo. Luego, las tortugas-paciente son internadas y colocadas en su propio “cuarto”. Este consiste en un aposento que tiene la comida correcta, así como un recipiente con agua limpia y hasta una lámpara de luz blanca encima. Allí las tortugas pasan gran parte del día, mientras la otra parte la disfrutan en el jardín de Tortufauna, donde la temperatura supera los 30 grados Celsius y hay casi 11 horas de luz solar al día. Durante las dos semanas siguientes, las tortugas son “chineadas” por Castillo y Rojas. Según sea el caso, ellos les cambian la dieta poco a poco o, si hay un daño físico mayor, se les inyecta medicinas para “limpiarles” el organismo de patógenos y curar infecciones. También puede ocurrir que se les ponga en sus patas o caparazón dañado una fibra de vidrio con un gel especial pues esto les ayuda a sanar. Nótese que este material se despega y cae solito luego. Al final de su estancia en el hospital de tortugas, la mayoría de ellas salen sanas y salvas. Sus dueños salen también con un manual de buenos hábitos para cuidar del animal. “No se me ocurrió nunca que hubiera un hospital de tortugas. Es muy interesante”, dijo es el estudiante José Fernando Méndez. “Tampoco sabía que las tortugas no debían ser mascotas, como uno las ve por todo lado. Ahora lo sé”, añadió el niño, de 11 años. |