El Centro de Recuperación de Aves de Albacete ha curado este año a tres cigüeñas Imprimir Correo electrónico
La Verdad, 25.10.09. Como podría ocurrirle a cualquier piloto, las cigüeñas también tienen problemas de visibilidad, debidos a la niebla u a otros fenómenos, que hacen que a veces suelan padecer percances. Estos percances son fruto de la actividad del hombre, como explica el coordinador de Medio Ambiente de la Delegación Provincial, Francisco José Fuentes Moreno. «Las principales lesiones que padecen las cigüeñas y en general todas las aves, son como consecuencia de la actividad humana, como choques con tendidos eléctricos o algún tipo de objeto que esté en medio del campo de forma incontrolada. Son lesiones en alas y patas».

Eso sí, las cigüeñas «no suelen sufrir disparos, porque no son aves que pongan en peligro la fauna cinegética, cosa que si pasa con rapaces. Cuando las cigüeñas o cualquier tipo de aves sufren una lesión, el Centro de Recuperación sigue un protocolo de actuación que sigue diferentes pasos.

El protocolo

Lo primero que se hace cuando un ave llega el centro es un análisis veterinario para ver que es lo que tiene; se le hacen incluso radiografías si las circunstancias lo requieren. Los veterinarios hacen las primeras curas o primeras atenciones para que se vaya recuperando de forma progresiva. «Se le hace una desinfección completa, para evitar infecciones y luego se les opera si es necesario y se pasa a la zona de recuperación, que son estancias individuales para cada animal, con reposo, silencio y tranquilidad».

Esta búsqueda de paz es importante, ya que para el pájaro todo es extraño. «El veterinario es como si les cogiera un extraterrestre, por lo que pueden tener estrés y mostrarse agresivos».

Durante la estancia se intenta evitar el troquelado del animal. «Cuando un animal se acostumbra a la presencia humana, el ave está troquelada, pierde su instinto natural, no le tiene miedo al hombre, no huye de él y eso puede suponer un gran peligro».

Por eso, se trata de evitar, en la medida de lo posible, que el animal tenga trato con las personas. «Por ello se aíslan inmediatamente para su recuperación y para que no tengan ningún contacto. Además nunca damos lugar a que un ave esté en el centro más tiempo del estrictamente necesario para su correcta recuperación».
No hay un periodo medio de recuperación. «Hasta que no tenemos la seguridad de que no se ha producido la recuperación completa, al 100% y de que está en condiciones de subsistir sin problemas en el medio, no se suelta». Una vez sueltas las aves se adaptan sin problemas. «Ellas tienen un GPS interior, lo que llamamos el instinto, además las soltamos en su hábitat apropiado».

Educación ambiental

Toda suelta va acompañada además de una actividad de educación ambiental. Por ello siempre se realizan con alumnos de colegios e institutos, donde se les explica a los jóvenes que les ha sucedido a los animales, para que no se vuelva a repetir. Este año, el centro ha tenido como visitantes a tres ejemplares de cigüeña blanca, que de forma inexplicable, se encontraron en la zona de Alcaraz, un lugar muy alejado de sus zonas habituales.

Debido a su mal estado, una de ellas tuvo que ser sacrificada. «Cuando llegan la prioridad es curarlas y recuperarlas para soltarlas en su hábitat, si no es posible se les cura para que puedan vivir en el centro y si tampoco se puede hacer eso, se sacrifican». Por suerte las otras dos consiguieron recuperarse de sus heridas. «Han estado toda la primavera y el verano recuperándose y musculando y las soltamos el 25 de septiembre».
 
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