El Comercio, 09.12.09. La nueva normativa de la Unión Europea que obliga a tener identificados a todos los équidos a través de la implantación de un chip en el cuello y de la expedición de un pasaporte con las características de cada animal antes del 1 de enero de 2010 ha llevado la incertidumbre a los ganaderos y propietarios, que en muchos casos no saben si son ellos mismos los que se tienen que ponen en contacto con la Administración, o si deben ser sus veterinarios, para poner este dispositivo,
ni tampoco el coste que les puede suponer esta medida. Desde la Consejería de Medio Rural y el Colegio de Veterinarios de Asturias se da por hecho la imposibilidad real de tener identificada a toda la cabaña caballar de la región antes de 2010, cuyo último censo, de principios de 2008, señala que en la región hay un total de 16.388 animales, aunque los expertos indican que el número real de caballos en Asturias puede duplicar, e incluso triplicar esa cifra. Uno de los colectivos ganaderos que ha hecho público su malestar es la Asociación de Ganaderos Trashumantes de Asturias. Su presidente, Juan Antonio Valladares, asegura que «la desinformación a la que nos hemos visto sometidos por parte de la Administración es muy desagradable». Valladares se queja de que el coste de este chip, en muchos casos, va a tener un coste similar al precio por el que se venden los potros -en torno a 40 euros- y critica la necesidad de esta medida: «En el monte, los ganaderos tenemos marcados a nuestros animales para poder reconocerlos», afirma, a la vez que señala que «ni en la asociación, ni en el concejo (Llanes) tenemos conocimiento de que se le haya puesto el chip a ningún animal». Carácter obligatorio Desde el Colegio de Veterinarios se afirma que está costando poner en marcha esta nueva normativa europea, de carácter obligatorio y que prevé sanciones de hasta 3.000 euros en caso de incumplimiento, pero que en las comunidades autónomas vecinas la situación es similar. Armando Solís, presidente de los veterinarios, ve dos aspectos positivos en esta nueva medida: que servirá para tener un censo real y actualizado de la cabaña caballar, lo que facilitará los controles sanitarios y las medidas de prevención, y que, en caso de accidentes en los que esté involucrado un équido se podrá localizar al propietario responsable. El veterinario Diego Más explica que los caballos de pura raza inscritos en asociaciones, como la del poni asturcón en Asturias, «no tendrán que implantar el chip a sus animales porque ya lo tienen puesto», e indicó que serán las propias organizaciones las que gestionen la transmisión de los datos de esos animales a la Unión Europea. Diego Más también señaló que «todavía existen lagunas importantes» en esta normativa comunitaria como es el caso del ganado de carne, para el que todavía no se sabe si se les pondrá el chip equino o un sistema diferente de identificación, como puede ser el pendiente crotal electrónico. «Estamos a la espera de lo que decida el Principado, mientras tanto estamos aconsejando a los propietarios que no los identifiquen hasta que se confirme qué sistema es el adecuado», afirma este veterinario. |